Vacío

21 Jun

El piso empieza a vaciarse. Se vació ayer un poco con la partida de Constantin. Se vaciará mucho con la salida de Sara en unas horas (y con la salida de sus maletas, claro). Se vacían los armarios de la cocina donde hemos acumulado remesas ibéricas y conservas de todos los supermercados. Se vacía el cajón de las latas y botellas acumuladas. Se vacía el rincón-trastero del final del pasillo. Se vacía el salón y todos los estantes. Se vacían los marcos de fotos del pasillo. Y empiezan a vaciarse cada una de las habitaciones que hemos ido ocupando estos meses.

Vacío. El piso se está quedando vacío. Y vacío es lo que yo siento.

Alguien me dice que de vacío ahora nada, que ahora hay que seguir en la cresta de la ola. Y yo intento creérmelo. Y me lo creo, como me lo he creído todos estos meses. Pero de pronto miro a mi alrededor y veo que el piso que siempre ha estado lleno empieza a estar vacío. Y que yo, que en estos meses me he llenado como nunca, me quedo vacío de todo lo que me ha rodeado este tiempo.

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