Proyecto examinado y curso terminado

14 Jun

Tras tantos días liado y ofuscado preparando la presentación del proyecto de final de semestre, y después de unas horas celebrando el buen resultado con algunos amigos he dedicado media tarde a arreglar papeles y correos que tenía acumulados. En eso, revisando lo que me han enviado amigos y amigas en el último tiempo he llegado hasta febrero, a un correo en el que hablaba con Leoni y Guille de cómo debía ser nuestro proyecto, el proyecto del que hoy nos han evaluado.

En aquellos correos hablábamos de un concepto claro que a los tres nos interesaba: Presupuestos Participativos. Una forma de acercar a los ciudadanos a las instituciones (mediante la votación de los ciudadanos los proyectos que se desarrollarán con parte del presupuesto municipal) y que parecía ser una buena fórmula para avanzar en la democratización y participación en los municipios, unas instituciones que dejamos muy de lado en la crítica y análisis político, pero que al final tienen un gran poder de decisión sobre el día a día de cada ciudadano.

A partir de algunos conocimientos previos, como el caso de Porto Alegre (Brasil) y experiencias en este ámbito, en concreto la de Paterna, un municipio (en el que yo vivo en Valencia) donde se han venido desarrollando estos programas de participación directa con más o menos éxito, debido al poco conocimiento por parte de sus vecinos y al poco interés mostrado desde el Ayuntamiento en los últimos años.

Tras tener el concepto decidido nos pusimos a leer y releer sobre el proceso y la idea, y cómo se había ido desarrollando en otros municipios tras la magnífica puesta en práctica en Brasil, nos dimos cuenta que había que acercar aquello a la asignatura en el que se daban las claves teóricas a partir de las cuales desarrollar el proyecto de investigación. Había que hablar de globalización, economía política e instituciones económicas globales. En uno de los artículos encontramos el camino: el impulso que habían hecho algunas instituciones globales en estos programas en otros países. Nosotros nos centramos en los proyectos programados por el Banco Mundial en África, pues nos parecía sorprendente que la institución erigida en defensora de la visión más liberal de la economía estuviese desarrollando proyectos de democracia directa y participación ciudadana en base a las ideas propuestas en Porto Alegre y el Foro Social que aupó una visión alternativa de la globalización a la que dan instituciones como el Banco Mundial.

Analizamos el concepto tal y cómo fue entendido en Brasil; la historia, las estrategias y las transformaciones en el funcionamiento y objetivos del Banco Mundial (de banco para el desarrollo y la reconstrucción tras la IIGM a gran defensor del libre mercado por todo el mundo, con una cara social muy cuidada) y cómo ésta institución había aplicado este programa en dos municipios de África (eso sería el análisis más empírico).

En esta aplicación del ‘Presupuesto Participativo’ (aunque en la mayoría de las ocasiones el BM trata de usar otros términos en sus documentos) se produjo una gran transformación de lo que había sido en Brasil este programa. Fundamentalmente por tres motivos: 1) esto era una iniciativa que venía únicamente de arriba, de las instituciones, sin una demanda por parte de la sociedad civil (como sí se produjo en Porto Alegre, donde había un doble interés por el programa: desde ‘arriba’ y desde ‘abajo’), 2) con una fuerte implicación de la iniciativa privada y 3) gran dependencia de los procesos exigidos por parte el Banco Mundial, pues ellos eran quienes concedían el dinero para los proyectos, al contrario de en Brasil, pues dependían únicamente del presupuesto municipal.

El proyecto, más analítico que teórico, lo entregamos por escrito hace unas semanas y hoy ha sido el examen oral ante el profesor que nos había ido guiando y un supervisor de otra universidad. Yo les he contado cómo habíamos desarrollado el proyecto, algo parecido a lo que he explicado en los párrafos anteriores, pero en inglés claro.

Nuestras conclusiones no eran definitivas, pues tampoco son claros los planes y programas que desarrolla el Banco Mundial. ‘¿Queréis decir con esto que las fórmulas de ayuda al desarrollo y la estabilidad por parte de las instituciones globales pretenden ser un proceso de post-colonización?’, ha preguntado el profesor. Mi respuesta no ha sido ni sí ni no, simplemente que no tenemos la suficiente información (porque aún es pronto y los documentos del BM a los que hay acceso son limitados) de  momento para decirlo con claridad, pero aunque sea difícil verlo no sería arriesgado tenerlo en cuenta.

Tras algunas preguntas más he salido del aula. A pesar de mis miedos e inseguridades previas, la presentación había ido bien, muy bien. Pero faltaba por saber la nota. Al poco nos han vuelto a llamar para decirnos la nota, era de un 10 sobre 12 (ya he contado alguna vez por aquí que en Dinamarca las calificaciones siguen un sistema diferente al nuestro). La felicidad no cabía en mí.

La felicidad aún dura. La felicidad de saber que tras un montón de horas de biblioteca esto ha tenido un reconocimiento. La felicidad de terminar este curso redondo, con todo aprobado y buenas notas. La felicidad de comprobar que cuando uno quiere y -se pone- puede. La felicidad del trabajo bien hecho. Y la certeza de que a este erasmus ya no le queda nada, pero he ido consiguiendo uno a uno la mayoría de objetivos que me iba marcando. Y eso también es felicidad.

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