Entre mi cama del sur y mi cama del norte

9 Jun

Y uno se levanta un miércoles cualquiera en la cama de toda vida, desayuna en la cocina de toda la vida, lo que ha desayunado durante casi toda su vida, se va a comprar el pan al lugar de siempre y deja el coche aparcado donde siempre lo ha aparcado. Sabiendo que esa noche dormirá en su cama. No en su cama de toda la vida, pero en la suya. En la que  está donde ahora hace su vida.

Ayer, tras hacer las rutinas mañaneras y ver a amigos y a amigas que ya echaba de menos cerré la pequeña maleta que me había acompañado estos días por la que era mi vida de siempre y me fui a la estación de autobuses. Cogí uno que me llevaba al aeropuerto de Alicante, desde donde salía mi vuelo de regreso a Copenhague.

El autobús hizo parada en Benidorm, para mi sorpresa aquella parada era de una hora. Con el reloj en la mano tenía el tiempo justo para bajar a la playa, comer algo y volver a la estación. Nunca había estado en aquél lugar, pero todo me era familiar por haberlo visto y oído tantas veces de aquél modelo paradigmático de turismo de sol y playa, del urbanismo salvaje y las invasiones de guiris con chanclas y calcetines, esos guiris que para mi en Dinamarca son admirados ciudadanos. Llegué hasta el paseo con la maleta a rastras, toqué la arena y me senté en un bar a comer un menú de los que nunca encuentras por Dinamarca, con vistas increíbles a la bahía, en primera línea de playa, la mejor despedida antes de volver al autobús, llegar al aeropuerto, subir al avión y cruzar Europa de sur a norte.

Al llegar a casa, a la casa de ahora, todo parecía en su sitio, pero nada en el sitio que antes había estado. Todo seguía igual pese a haber cambiado, la casa limpia y ordenada, pero de forma diferente, las camas que habíamos ido rotando habían vuelto a rotar, pero en un sentido diferente al previsto, en las conversaciones ya empezaron a aparecer fechas de regreso, de lo que nunca habíamos querido hablar, salimos por la zona de siempre, pero a sitios que antes no estaban y terrazas que nunca habíamos disfrutado.

Y entre ese despertar en la cama de toda mi vida y el acostarme en la cama de mi vida de ahora ha habido un traslado entre dos partes de Europa, la del sur y la del norte, entre dos casas, la de siempre y la de ahora, entre dos camas, entre dos caminos diferentes, entre dos vidas, que ahora sólo es una.

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Una respuesta to “Entre mi cama del sur y mi cama del norte”

  1. Gustau 10 junio, 2011 a 19:17 #

    Ufff… ja arriben els descol·locaments geogràfics, eh? Estar ací, estant allà…

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