Terminé

26 May

Ayer por la mañana entregué el proyecto en el que llevábamos -junto a Guille y Leoni- trabajando desde febrero. El tema de nuestra investigación era la aplicación de los presupuestos participativos a través del Banco Mundial. Esto es, el interés que el Banco Mundial ha venido mostrando en el desarrollo de proyectos de presupuestos elegidas por los ciudadanos en el ámbito local. A lo largo del trabajo analizábamos cómo actúa y qué es realmente el Banco Mundial, el concepto de Presupuestos Participativos desde la idea surgida en Porto Alegre (Brasil) a su extensión en otros continentes y dos casos de Prespuestos Participativos llevados a cabo por el BM en África.

Todo esto vinculado a la idea de gobernanza global, desarrollo de la democracia y de la participación y hasta qué punto el interés de instituciones de la talla del Banco Mundial se rige por cuestiones de desarrollo social o por interés en el desarrollo económico.

Con esto entregado, ya por la tarde me fui con un par de sociólogopolitólogos por Copenhague. Uno de ellos, Guille, es el contrapunto habitual de por aquí a mis teorías mentales, mi gran compañero de viaje Erasmus, el otro Gustau. Gustau es compañero de la carrera en Valencia, va a clase con Guille, aunque yo he coincidido con él en alguna grupo, y ha traido en su visita a Copenhague la mente estructurada de un buen alemán, que con su erasmus en Laizpig es en lo que se empieza a convertir, pero sin olvidar la terreta que nos une, que fue también tema central de nuestras reflexiones.

Sentados en una mesa del mejor antro de Copenhague, nos recreamos en nuestras ideas y debates, al que pronto se unió Noel. El rollo fue tan bueno, que de nuevo me volví a sentir plenamente libre. Sí, digo de nuevo porque desde hace unas semanas había dejado de sentirlo. Y la razón fundamental de esto fue el trabajo en el hotel, que no era mucho, pero era. Así que en medio de tantas cervezas lo decidí: “mañana dejo el trabajo”.

Dicho y hecho, hoy cuando he llegado al restaurante del hotel para servir el desayuno se lo he dicho a mi jefe: hoy será mi último día. El lo ha aceptado sin ninguna pega.

Encontré este trabajo porque tenía muchas ganas de tener una primera experiencia laboral y por sacar algo de dinero para pagarme los viajes del verano. Ya había conseguido las dos, así que continuar solo hacía que perjudicar un poco esta vida sin horarios tan buena que había construido en Copenhague y de la que ahora me empezaba a olvidar.

Ha sido un mes, trabajando dos o tres días a la semana, sin problema para compaginarlo con escribir el proyecto (porque las clases ya las había terminado cuando empecé a trabajar), y un trabajo curioso: desde poner meses con 8 cubiertos por comensal a llevar los mejores desayunos  las suites del hotel. Pero era el momento de terminar, y ya lo he hecho.

Ahora espero reencontrarme con mi calma interna, con este blog que había olvidado un poco (no han aparecido aún aquí temas como #acampadacopenhague, los resultados electorales o la reciente visita de Andrea) y con la genial vida que encontré en esta ciudad. Pero creo que esto no será nada difícil.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s