Perder la costumbre

3 Mar

Cansado. Muy cansado. Perder la costumbre de levantarse cada día a las 7 de la mañana y olvidar aquello de tener clase todos los días es una sensación muy placentera. Amas perder la noción del tiempo entre las sábanas, te amoldas fácilmente a aquello de no importar que sea martes o domingo para salir de fiesta, te impones tus horarios con escasa preocupación… un privilegio. Pero todo tiene un coste, y en este caso es el de que algún día hay que volver a la antigua normalidad.

Desgraciadamente ha sido esta semana esa en que he vuelto a las costumbres de antaño. Clase de lunes a viernes, de 9h a 15h, con deberes,… un descontrol. Y es que esta semana tengo el curso metodológico del semestre: Analyzing quantitative data.

El curso era impartido por una profesora australiana y el objetivo era aprender a extraer recomendaciones de las políticas necesarias a tomar (a un cargo político) a partir del análisis de datos de una muestra representativa de un grupo social. Trabajando con programas estadísticos (SPSS) y material de análisis usado en las instituciones (Political Brief) había que proponer las decisiones a tomar analizando una macroencuesta hecha en Australia (4000 casos) para recomendar unas políticas al ministerio que fueran a resolver algún problema observado.

El caso en el que hemos trabajado en mi grupo era el de los niveles de participación política de los ciudadanos en los diferentes municipios de Australia. Hemos encontrado relación entre el nivel educativo de la población y la participación política según el municipio, una vez demostrada la relación (con gráficos y tablas) hemos elaborado un supuesto de hoja de recomendaciones para el ministro de educación donde se proponían diferentes medidas a tener en cuenta para incrementar la participación desde el ámbito educativo.

El curso ha sido muy interesante y bastante provechoso, la parte práctica a ayudado la inmersión en el tema buscando datos y datos y aprendiendo bastante. Mañana haremos la presentación en clase de nuestro caso. Pero este ritmo ha sido muy cansado, levantarse muy temprano (para llegar ahora a la universidad tardo algo más de media hora) y volver tarde, con la dificultad añadida de querer imponer estrictos horarios a esta desordenada vida Erasmus…

Todo muy interesante, sí, pero muy muy duro… suerte que esta dura vida de clase a diario termina mañana.

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