¿Eficacia?

9 Feb

Suena el despertador, ducha, café, arreglar la habitación, recoger el salón de los restos de anoche, coger la chaqueta, ponerse los zapatos antes de salir, bicicleta, girar a la dercha, cruzar cinco calles, semáforo, parlamento a la izquierda, llegar a la biblioteca, atar la bicicleta entre las que se amontonan a la puerta, buscar el mejor sitio, silencio, enciendo el ordenador, leo los periódicos, el correo, el twitter, el facebook,…

Dos horas después de que sonara el despertador empiezo con lo que realmente hoy me había propuesto: leer Global Political Economy (John Ravenhill), el manual para el curso de economía política que empiezo mañana. Hay que leer los dos primeros capítulos, el primero es un análisis de la crisis de las subprime y Lehman Brothers, interesante enfoque.

A lo largo de la mañana vuelvo al ordenador varias veces. De pronto caigo en un enlace que quedó guardado ayer por el ordenador: Barómetro del CIS Enero de 2011. Interesantes datos los que arroja este estudio, perfectos para analizar la situación que ahora se vive en España fuera de corrillos, opiniones y análisis interesados: datos cuantitativos de primer orden que resumen lo que está pasando.

Ahí van las que yo considero grandes conclusiones: escasa confianza en la clase política (los españoles lo consideran el 3º problema del país), menos confianza aún en sus líderes pues parece que solo pueden elegir entre lo malo (Zapatero, 3’3) y lo peor (Rajoy, 3’25), pocas esperanzas en la jodida economía (cerca del 65% de los encuestados considera que dentro de un año la situación aún será igual o peor y los dos primeros problemas para los españoles siguen siendo el paro y la situación económica, respectivamente), poco empieza a cambiar en el voto de la población (escaso crecimiento de IU y UPyD, que ya veremos como se traduce en escaños), nadie conoce al ministro de trabajo (apenas un 21’7% de los encuestados) responsable del Pacto Social firmado recientemente, por mucho que diga algún expresidente los españoles siguen apostando por un modelo autonómico como el existente (43,7%),…

A pesar de todos estos datos a mi hay una idea que se puede extraer de todo esto que aún me parece más interesante: ¿qué entendemos por izquierda y por derecha? Es complejo de analizar y muy subjetivo, supongo, pero en una interesante valoración que se le ocurre al CIS podemos tratar de entender algo mejor muchas cosas.

A los encuestados se les preguntan con qué ideología asignan cada uno de una serie de adjetivos. De acuerdo con la encuesta del CIS la mayoría de la gente asigna a la izquierdas los valores de igualdad, honradez, derechos humanos, libertad individual, progreso, solidaridad, idealismo y tolerancia. Por el contrario, la mayoría entiende que son calificativos de la derecha la tradición, el orden y la eficacia. Los dos primeros términos entiendo que se puedan atribuir a la derecha, pero a simple vista me resigno a comprender el por qué de la eficacia.

¿Por qué no se le atribuye eficacia a la izquierda…? Quizá esté ahí la clave del actual fracaso de la izquierda, pues si por eficacia entendemos el hecho de ser resuelto, productivo, conseguir las cosas que creemos que necesitamos la izquierda ha venido fallando… aunque quizá entonces en esta misma forma de entender “eficacia” encontremos la respuesta, pues la izquierda se preocupa no tanto por ser resolutiva como por poner el foco en las cuestiones en que cree que se “debe” centrar, aunque eso conlleve, a veces, pérdida de eficacia y del verdadero destino que hay que encontrar. ¿Entonces, es bueno o no ser eficiente?

Es importante dudar, pues ya dijo un gran sabio que da miedo quien no duda, pero eso no quita que una vez tomada una decisión haya que ir con todas a conseguirlo, olvidarse del debate, peleas y cuestiones que desenfocan el tema e ir directamente a la solución. Será recomendable ser idealistas, creer que las cosas se pueden cambiar, pero no por ello hay que rechazar el buen hacer y quizá si la izquierda se propone el resolver las cosas de la mejor y más rápida forma posible no sólo conseguirá hacer propio el adjetivo de “eficacia”, sino que además las cosas nos irán mucho mejor a todos.

No cabe duda que en todas estas valoraciones de los ciudadanos (tanto los adjetivos como los titulares de los párrafos anteriores) contienen una gran influencia de la economía, sobre todo global en este mundo tan interconectado… un asunto que a partir de mañana espero poder entender un poco mejor.

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