Cuando se juntan dos rios…

5 Feb

La casa vuelve a su anormal calma, al menos por el momento. Sara en su habitación, Constantin viendo una serie, Noél y Guille por la ciudad en bicicleta y yo escribiendo en el salón. Han sido días de ajetreo con mis tres invitados. Pese a ser ocho en el piso nos hemos apañado bastante bien, tanto en las comidas como en las dormidas. A veces estresaba un poco eso de no ver nunca el salón vacío, pero me temo que es algo a lo que voy a tener que estar acostumbrado en esta casa.

Han estado 6 días, por lo que hemos tenido tiempo suficiente como para cogernos las cosas con calma: visitar Roskilde y su fiordo, el campus de la universidad y mi casa antigua, los canales de la ciudad, museos de arte, campanarios y torres, Christiania, parques -escarchados más que nevados-, bares con cerveza cara y ver, casi al completo, la primera temporada de la serie americana Prison Break.

Han sido algo extraños estos días en que se han cruzado dos ríos. Se han cruzado dos ríos con sus distintas corrientes, viniendo de paisajes diferentes… parte de mi gente de La Canyada y mi gente de Copenhagen, de mi Erasmus, juntos en un mismo salón, en una misma casa o en un mismo bar. Sí, ha sido extraño.

Tendemos a construir nuestras vidas con la gente que la compartimos día a día y muchas veces nos olvidamos de los que no están ahora justo al lado. Corrijo, no nos olvidamos, simplemente los dejamos en “stand by”. Sería extraño vivir esta vida con la gente de La Canyada, igual que vivir aquella con la gente de mi Erasmus. Ahora entiendo un poco mejor aquella sensación chocante que viví al volver por Navidades a València pues todo seguía tan normal como antes de haber salido, muy poco habían cambiado las cosas, pero por mi cabeza circulaban contextos y gente completamente distintos a los que allí tenía, gente con quien había compartido mucho tiempo y que allí, en mi vida “normal”, no aparecían por ninguna parte.

Ahora me temo que mi vida “normal” va a ser esta, la de ir entrelazando contextos y grupos de personas, aunque más o menos consciente esto lo llevo haciendo toda mi vida.

Sin duda, cuando se juntan dos ríos se hace fuerte la corriente y creo que el hecho de haber juntado esas piezas distintas de mi vida durante unos días en Copenhagen me fortalecen.

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Una respuesta to “Cuando se juntan dos rios…”

  1. sara 7 febrero, 2011 a 20:45 #

    Qué guapos estáis y qué chulas son las fotos. ¡Eso son amigos!
    Siento un gustirrinin especial al veros, ¡son tantos años y dura tanto! me confirma que vale la pena (lo que hago)

    Os quiero

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