Rayuela

7 Nov

y en Copenhague la embajada rusa
y la embajada norteamericana
separadas por un lindo cementerio.

Y de pronto suena el teléfono. Me saca de mis sueños. Sigue sonando. Me saca de mi cama y deambulo por la habitación hasta encontrarlo. Miro el reloj: 11.07h. Es Sara, para avisar de que hace sol, de si nos vamos a pasear por Copenhagen. A mis ojos les cuesta abrirse, a mi cabeza reaccionar. Me tumbo de nuevo en la cama y trato de pensar, mientras ella intenta convencerme y al ver que no estoy muy dispuesto me advierte de que se va sola. De pronto imagino otro domingo por Trekroner y pienso que quizá es buena idea lo de salir a dar una vuelta. Ve que tengo algo de ganas y entonces desprende a través del teléfono todo un plan perfectamente organizado, como a ella le gusta tenerlo todo: nos hacemos unos bocatas, cogemos el tren, que como cada primer domingo de mes es gratis, paseamos por algún barrio desconocido de Copenhagen, comemos en un parque,… un buen plan de domingo (que no de domingueros). Acepto el trato, ella se encarga de avisar a los de Korallen que anden despiertos.

Llego a la estación un par de minutos antes de que llegue el tren, allí está Sara. Guille también se ha apuntado pero parece que de nuevo llegará tarde y quizá pierda el tren, pero afortunadamente él y el tren llegan en el mismo momento. De nuevo los tres a la aventura. El vagón va lleno de esa multiculturalidad que nos encanta observar.

Llegamos a Østerport con el sol radiante y comenzamos a andar por las calles de ese barrio acomodado. Andando entre las embajadas de Rusia y Estados Unidos, separadas por un lindo cementerio, como dice Benedetti. Andamos por calles solitarias, calles de domingo, con fachadas blancas y jardines recortados, por avenidas largas engalanándose para la navidad que ya empieza, andamos por aceras soleadas repletas de plantas y flores que expone una pequeña tienda, por escaparates de ropa a la última y muebles de diseño. Preguntamos hasta encontrar el Philip’s park: una explanada de hierba bordeada por árboles de otoño. Árboles que ya han perdido muchas de sus hojas, hojas que se arrinconan a los bordes del camino y uso para tirármelas por encima y recordar el otoño de Almedijar.

Preparamos nuestro picknick al sol, un sol lleno pero no suficiente para calentarnos. Sobre una manta blanca comemos en abundancia hasta vernos obligados por el frío a abandonar el lugar. Ahora andamos en dirección Nørreport, a ver si encontramos abierta una cafetería que hace tiempo que tenemos ganas de descubrir. En el camino tratamos de deshacernos de ese frío que nos acompaña, pero la calidez no la encontramos hasta entrar en Rayuela.

Rayuela es una librería-cafetería que descubrí hace ya tiempo, antes de llegar a este país. La vi por televisión en  “Españoles por el mundo”. Su dueña decía “los libros, el café y los bocadillos de manchego eran mi gran pasión, lo junté todo y ha salido Rayuela”… desde entonces tuve ganas de entrar a este sitio, pero por unas o por otras no ha sido hasta hoy cuando hemos bajado esos escalones que conducen a la entrada.

Allí, sorprendidos por la de libros y libros en castellano que habían y ese ambiente bohemio que últimamente tanto nos atrae, nos hemos sentado entorno a una mesa y hemos seguido hablando y hablando (ahora algo más calentitos). Por fin un café bombón de verdad, con leche condensada, después de tantos meses. En Rayuela también hay Colacao o té menta, imposible de encontrar en otros lugares de Dinamarca. Pero sobretodo, hay infinidad de libros repartidos por las salas del acogedor lugar. Nos hemos dedicado a rastrearlos: Cortázar, Benedetti, Pio Baroja, Cela, Millás, Eduardo (que no Luis) Galeano, Rosa Montero,… hemos seleccionado un par de fragmentos y nos hemos dedicado a leernos. Tras este día genial que empezaba con el sonido del teléfono yo me quedo con un fragmento de “Noción de patria” de Mario Benedetti:

(…)

Miré
admiré
traté de comprender
creo que en buena parte he comprendido
y es estupendo
todo es estupendo
sólo allá lejos puede uno saberlo
y es una linda vacación
es un rapto de imágenes
es un alegre diccionario
es una fácil recorrida
es un alivio.

Pero ahora no me quedan más excusas
porque se vuelve aquí
siempre se vuelve.
La nostalgia se escurre de los libros
se introduce debajo de la piel
y esta ciudad sin párpados
este país que nunca sueña
de pronto se convierte en el único sitio
donde el aire es mi aire
y la culpa es mi culpa
y en mi cama hay un pozo que es mi pozo
y cuando extiendo el brazo estoy seguro
de la pared que toco o del vacío
y cuando miro el cielo
veo acá mis nubes y allí mi Cruz del Sur
mi alrededor son los ojos de todos
y no me siento al margen
ahora ya sé que no me siento al margen.

Quizá mi única noción de patria
sea esta urgencia de decir Nosotros
quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto.

Anuncios

Una respuesta to “Rayuela”

  1. sara 8 noviembre, 2010 a 22:08 #

    Luís Galeano??? Eduardo, no?

    ¡Qué envidia, dios, qué envidia!

    🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s