Soy un gran león que bebe cocacola

6 Oct

A las siete menos cinco, cansado de distraerme en la biblioteca, se me ha acercado una de las encargadas y me ha dicho algo en danés, al no entender absolutamente nada le he contestado “sorry?” e inmediatamente me lo ha dicho en inglés: faltaban 5 minutos para cerrar y yo era el único que quedaba por allí, debía abandonar el edificio. He recogido mis cosas y al salir me ha parecido tardísimo… ya era de noche. Cada día anochece antes, cuando llegué el 15 de agosto a las 22 y pico aún era de día y apenas siete semanas después el sol ya se va 3 horas antes… esperemos al invierno!

He cogido la bici y me he ido hacia casa pensando en que haría para cenar (había comido a las 13.30h y la oscuridad invitaba a pensar en la cena) cuando de pronto he visto abierto el kebab de al lado del lago. Me lo he pensado un poco, pero al recordar que los víveres en mi nevera son escasos (y las pocas ganas de cocinar) he decidido ir a probar los kebabs de Trekroner. Un par de veces he acompañado a amigos a comprar allí comida, pero yo aún había comido los kebabs de aquí. Me he venido a casa con mi kebab bajo el brazo y tras una conversación de escalera con María, Silvia (las españolas del 2º) y Yannik (el alemán del 1º) me lo he comido en un momento. Era una sensación extraña lo de cenar a las siete y media, pero al mirar por la ventana y ver la noche ahí fuera le he dado pocas vueltas.

Hoy ha sido un día tranquilo, de resaca. Anoche hubo fiesta francesa en la residencia de Korallen: habían preparado infinidad de postres típicos del país (crepes, tartas de manzana, bollos de coco, pasteles de chocolate,…) y también ponche. Había un montón de gente por allí, casi todos conocidos y tras el picoteo vino la música y los bailes. Muchas risas con todo el mundo. Entre los mejores momentos de la noche recuerdo a Javi, Noel y mi tratando de enseñar a Hiroko a pronunciar la “r”. Le era imposible decir “para”, sólo le salía “pala”… imaginen a tres españoles con sus tres distintas formas de pronunciar (un malagueño, un madrileño y un valenciano) tratando de explicar en inglés a una japonesa como había de ser la fricción de la lengua con el paladar para poder pronunciar decentemente palabras en español. Con “perro” más de lo mismo, pero creo que esta fue algo más fácil, pues al ser un sonido de “erres” más exagerado aún podía hacer algo… pero la pobre con el “para” no podía. Para mi sorpresa, Hiroko ha mejorado mucho en lo de silbar, ya le salen algunos sonidos… es genial su cara de sorpresa cuando nos ve silbando y como de todo quiere aprender pues le hemos dado algunos consejos y va cogiendo el truco.

Creo que la fiesta de anoche dará mucho que hablar, no tanto por el ponche y los pasteles sino por el lío de camas y parejas en que acabó, creo que anoche en la residencia pocos durmieron en la cama en que se habían despertado esa misma mañana. Sin duda el tema de las relaciones, amores y desamores en tiempo Erasmus (con sus consecuencias, si las tiene, en los lugares de origen de cada cual) le tendré que dedicar un espacio en este blog. Es un tema sobre el que tiendo a reflexionar mucho (para bien o para mal) y espero empezar a sacar algunas conclusiones pronto. Tiempo al tiempo.

Ah, y lo del título? Pues creo que es la frase de la noche, la tenía esta mañana escrita en mi mano… no me preguntéis el significado, yo también lo desconozco.

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