Visita a Copenhagen

9 Sep

Llevo más de tres semanas en Dinamarca y para ser sinceros aún no había dedicado ningún rato a visitar la ciudad de Copenhagen -como un turista, vaya-. Así que para poder conocer los típicos lugares a los que llevar a las visitas que vayan viniendo -y para conocer un poco el sitio en el que vivo- hoy me había apuntado con algunos estudiantes internacionales más a una visita en barco guiada por la ciudad.

La salida la organizaba un grupo de estudiantes de la universidad que han hecho Erasmus y saben de las dificultades que tienen los de fuera para conocer el contexto social y cultural de una ciudad cuando eres recién llegado. La visita ha estado bien. Hemos divisado desde en barco los principales canales y edificios representativos de la ciudad (la opera real, la biblioteca, el teatro). Navegando entre las frías aguas del norte y pasando bajo puentes estrechos donde casi había que agacharse, en el barco hacía bastante frío, pero ha sido divertido.

Luego, una vez terminada la parte “oficial” de la visita, los guías nos han propuesto empezar con la “extraoficial”. Nos han llevado a un bar bastante barato para lo que te puedes encontrar por aquí: dos tercios de Calsberg -aquí sólo se bebe cerveza de la marca Calsberg en los bares, producto nacional- por 24 Coronas (3€). Tras beber unos cuantos botellines y jugar al deporte oficial de los erasmus: el futbolín (calcetto en italiano y table fotball en inglés), nos hemos ido a cenar unas pizzas en un bar que había cerca.

Al salir ya era de noche y algunos han decidido volver a la residencia, pero otros tantos hemos optado por continuar un poco con el buen rollo e irnos a tomar algo más. Entre el grupo estábamos Kaan, Constantine (un amigo alemán), Laerke (pronunciado Lake, la chica danesa que había organizado parte de la excursión) y unos pocos españoles (nunca fallamos). El sitio era agradable y la cerveza algo cara. Yo me he pasado prácticamente todo el rato hablando con Laeke.

Es una chica interesante y entregada a ayudar donde sea necesario (en este caso a que los Erasmus conozcamos su ciudad). Me ha contado que hace un par de veranos se recorrió el Camino de Santiago durante más de un mes, un viaje que emprendió sola y terminó con cantidad de amigos de medio mundo (envidiable) y el semestre pasado estuvo de Erasmus en Estambul. Hemos hablado sobre las ayudas que el estado da a los estudiantes daneses (a partir de los 18 años cerca de 750€ si están independizados y la mitad si aún viven con sus padres, así normal que vivan en sus propios pisos) y su modo de vida: desde bien jóvenes (14 años más o menos) son conscientes de la necesidad de tener trabajo para independizarse y la mayoría compatibiliza sus estudios con varios trabajillos (ella aparte de en la oficina de viajes de la universidad trabaja en una autoescuela) por los que cobran entre 10 y 25 € la hora, pero que han de pagar cerca de un 40% de impuestos al estado. El sistema es envidiable: a cambio de un poco de esfuerzo y responsabilidad te vas ganando tu propia independencia. En España esto estaría difícil, no sólo por la dificultad de encontrar trabajo, sino por la comodidad que tenemos los jóvenes. También hemos hablado de las diferencias respecto a las relaciones con las familias. Ella, pese  a tener 21 años y vivir en la misma ciudad que sus padres apenas los ve un par de veces al mes.

Luego me ha estado explicando cómo está la política de por aquí, que partido gobierna, qué posibilidades tiene el resto, cómo funciona el sistema, por qué los daneses están tan conformes con su monarquía… yo también le he estado hablando de cómo funciona el nuestro y la diferente situación de nuestra monarquía. Hablar con ella es interesante, hace preguntas que parecen sencillas pero a través de las cuales te has de remover bastante el coco (por algo estudia ciencia sociales). Me ha preguntado qué aspectos del sistema español (en general) creo que son exportables… realmente me ha costado encontrarlos y al final le he dicho unos pocos: los éxitos en el deporte español, el sistema sanitario (dependiendo de la Comunidad Autónoma, pero la sanidad pública española es de lo mejorcito, sobretodo en tema como el de los trasplantes: pese a tener una sociedad tan tradicional en algunas cosas este aspecto destaca lo mejor de nosotros) y, quizá, el buen humor que, casi siempre, aplicamos a la mayoría de cosas. Le he destacado una que claramente no exportaría jamás: el elevado nivel de corrupción. Dinamarca es, según el índice de corrupción mundial, el país menos corrupto del mundo. Viendo como está esto creo que voy a tener que aprender de mucho de lo que tienen: transporte público, búsqueda real de la igualdad mediante los impuestos, grandes ayudas para los estudiantes, bicicletas como principal vehículo, civismo en las calles. Espero que la distancia y el tiempo me ayuden también a encontrar algunas de las virtudes de nuestro sistema. Veremos!

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