Sábado por la mañana

4 Sep

Sábado por la mañana. Me despierto temprano (10h), a pesar de que estoy rebentado -anoche salimos por Copenhagen- la claridad que entra a partir de las 6 de la mañana por la ventana ya no me deja dormir más. Sin lugar a dudas he de inventar pronto un sistema para cubrir las ventanas, dado que las cortinas que hay en el piso no cubren absolutamente nada. Hoy el día es claro y el sol da un color espectacular al paisaje danés (todo verde) que se ve desde mi ventana.

Esta semana han sido las presentaciones del curso de Global Studies y, a pesar de que ya estoy matrículado, no se exactamente de que va lo que voy a hacer. Comienzo las clases el martes y los profesores ya han subido las referencias de los artículos que nos hemos de leer para cada día. Hoy pensaba dedicar la mañana a leer esos textos, pero cuando he ido a desayunar me he encontrado con Kaan (mi compañero turco de piso) y entre unas cosas y otras nos hemos pasado casi hora y media hablando. Me ha invitado a café italiano, pues sus tíos viven allí y cuando los visitó este verano compró café y cafetera: el sabor no tiene ni piunto de comparación con el café importado que compré yo en el super la semana pasada (aceptable, pero este le da mil patadas). Me ha estado contando como están las cosas por su país, las dificultades que tienen para visitar Europa (sin lugar a dudas, con tanto impedimento jamás conseguiremos la integración europea, pues la unión no ha de ser solo económica o política sino, sobre todo, social) o lo caro que lo encuentra aquí todo. Si nosotros -los de la Europa del sur- ya encontramos las cosas caras en Dinamarca respecto a nuestros países, los turcos, que tienen una economía y una moneda más débil, lo tienen mucho más jodido.

En conversaciones largas como esta noto que mi inglés va mejorando, aunque, claramene, aun queda camino por recorrer. Respecto a esto, me acaba de llegar un correo importante: hace unas semanas me apunté a un curso de inglés que ofrece la universidad de gratis, pero las plazas eran escasas y me quedé fuera. Ahora, me acaba de llegar un correo en que me informan de que hay plazas libres y que paso a formar parte del grupo de aprendices. Cómo dicen las malagueñas: ¡Viva, viva!

Ahora voy a ver si leo alguno de los artículos para el martes y, como no, luego repasaré la prensa del día de por allá para mantenerme informado, pues a pesar de la lejanía, yo creo que la distancia no la imponen tanto los kilómetros como las ganas de mantenerse aparte y, pese a que las cosas por el sur no están en su mejor momento, yo en la actualidad no quiero quedarme a un lado.

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