Primera semana en Dinamarca

22 Ago

Domingo por la tarde. Justo ahora hace una semana que llegué a Dinamarca, y que mejor momento que este para hacer un primer repaso de donde estoy.

Como ya conté en el anterior post la llegada fue algo tortuosa, pero desde entonces todo ha venido rodado: he conocido a gente de todos lados, el inglés ha ido mejorando (poco a poco, pero mejora!), mi habitación sigue siendo cada vez más acojedora y, lo más difícil, creo que me voy aclimatando  (lo de adaptarse a un clima nórdico en pleno agosto lluvioso no es sencillo).

Estos días han servido para conocer un poco mejor el campus, el sistema que usan en esta universidad (bastante diferente al de otras universidades, sobretodo españolas, ya tendré tiempo para contarlo) y a la gente que ha ido llegando hasta aquí. Probablemente estas primeras semanas condicionen el resto de los días en Dinamarca, y si esto es cirto estoy contento de haber encontrado a un grupo de gente que me haya permitido sentirme tan cercano y cómodo como antes de venir. Desde luego, he conocido a mucha mucha gente, venida desde muchos muchos lugares (no sólo Europa, también del más allá), todos extrovertidos y agradables, pero el reducido grupo de españoles e italianos que hemos ido creando me ayuda a superar los esasos momentos difíciles.

Desde el primer día, en una de las cocinas de la residencia de Korallen  (el otro edificio donde viven los estudiantes, el mío es Rockwolld y es más tipo piso) hemos hecho cenas típicas de cada país que nos han ayudado a ir acercándonos entre todos. Al terminar la cena (un día española, otro italiana, otro mexicana) las gentes de otras habitaciones se acercaban a hablar o a pasar el rato, y aquello se convertia en grandes momentos erasmus: un gran grupo de personas, con sus distintas nacionalidades y lenguas, entorno a un círculo hablándonos en inglés, conociéndonos, bebiendo, bailando. Así han sido las priemras noches por aquí.

Por el día vamos a clase en un horario que trastoca un poco la habitual organización del tiempo: clase de 9.30 a 12.30, de 12.30 a 13.30 una hora para comer, y luego clase hasta las 15.30. A Partir de entonces se acabó todo, la universidad cierra y cada uno se dedica a lo que quiere. Yo, estas primeras tardes las he empleado en ir al supermercado a llenar la despensa (bueno, eso de llenar es exagerado, más bien podría decir tener lo esencial), arreglar la habitación, ir al IKEA a comprar algunas cosas que necesitaba (en Dinamarca o España, los IKEA son exactamente iguales, lo único que cambia es que aquí los precios son en Coronas) y a hacer algo de vida social en Korallen.

A pesar de que una residencia de la otra estén un poco alejadas (8 o 10 minutos andando) y la mayoría de estudiantes estén allí -y por tanto, Korallen es lugar de todas las fiestas y eventos sociales- no me importa estar un poco lejos y andar un rato bajo el frío y la lluvia (ya veremos en invierno), porque esta habitación en la que vivo está genial, el piso al lado del campus, la estación de tren y el supermercado y convivo más directamente con otros estudiantes Erasmus, lo que me obliga a usar más inglés.

En fin, no me quejo para nada con lo que tengo.

Intentaré escribir más a menudo, y textos menos largos. De momento, os dejo con una foto de una de las cenas en Korallen.

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